Público joven y adulto en el estreno de 53X en el Teatro Gayarre
Iciar Irurtia Orzaiz
El 18 de febrero, en el Teatro Gayarre , el patio de butacas se llenó de público de lo más variado. Algunos peinaban canas y otras no llegaban a la veintena. Unos pisaban en el teatro por primera vez y para otras, su presencia en el coliseo, fue parte de su rutina. Porque, el estreno de 53X logró casi un imposible: aunar adolescencia y edad adulta. Contar una historia de juventud, servirse de tecnología, lograr la interacción del público y emocionar a jóvenes y no tan jóvenes. La Escuela Navarra de Teatro acogió, cuatro días después, el estreno de la producción en euskera . 53X comienza a girar…
Después de más de un año investigación, estudio y análisis, de un intenso proceso creativo y cientos de horas de ensayo, 53X saltó al escenario. Ante un público de edad muy variada, receptivo y entusiasta. Se mostró en el Teatro Gayarre y en la Escuela Navarra de Teatro y en los dos casos -en castellano y euskera- cosechó aplausos, buenas críticas y mucho cariño .
Ha sido un proceso largo y muy exigente . Novedoso en muchos aspectos y también arriesgado . Por eso, la mañana del 18 de febrero los nervios compartían camerino con elenco y dirección. A las nueve de la mañana, la puerta trasera del escenario se abría de par en par para dar cabida a la escenografía de la obra y actores, actrices y directora se afanaban para dar forma al instituto de 53X . Mientras una ordenaba los elementos que darían vida a las sombras, otro colocaba el vestuario y ponía a punto las prendas. En un rato, el elenco debía estar listo en el escenario, para cerrar la iluminación y hacer un ensayo. Maquillaje, peinado, prueba de vestuario… Los pasillos del Gayarre eran un hervidero: personal técnico y artístico trabajaba sin descanso para el estreno absoluto de las siete de la tarde.
A pesar de la intensidad de la jornada laboral, las horas de trabajo volaron sobre el escenario. Y en un abrir y cerrar de ojos, las puertas del teatro se abrieron para dar acceso al público. Entre saludos, sonrisas, incertidumbre y nervios, la sala se volvió oscura. Hasta que Rowan irrumpió en el escenario y dio comienzo la función. Cincuenta minutos en la vida de cinco adolescentes que comparten instituto, conversación, miedos e incertidumbres . Que temen ser diferentes, sufren la incomprensión, sobreviven en una familia herida o están descubriendo su identidad. 53X contó una historia muy real, en la que la amistad se mezcló con miedo al futuro, sexo y violencia y cuya conclusión se dejó en manos del público, que lo determinó a través de recursos multimedia.
Después de los aplausos, los saludos y las emociones, el vestíbulo del Teatro volvió a reunir al público. Esta vez, para charlar con el equipo artístico. Conocer la identidad de los actores y las actrices que habían dado vida a los personajes y saber las motivaciones que llevaron a Maite Redin -autora y directora- a contar esta historia. Y, también. para que el público mostrara sus impresiones sobre la producción. «Gracias por contar esta historia, por abordar estas temáticas y llevar a la juventud al escenario. Enhorabuena por esta obra. Que no deje de girar» , fueron algunas de las palabras que dedicaron los y las participantes en el coloquio posterior, que abarrotaron el vestíbulo después de la representación.
SOBRE 53X
Escrita y dirigida por Maite Redin , la obra cuenta también con las aportaciones artísticas de Javier Aristu , fotógrafo y diseñador gráfico; Eñaut Gorbea , dramaturgo, titiritero y responsable del laboratorio Argia eta Itzala (luz y sombra) y Miguel Biurrun , diseñador de moda. Ainhoa Ruiz encargó de la traducción al euskera del libreto, además de ayudar en la dirección del proyecto y la música es obra de Jon Zabala . El elenco del montaje lo componen Celia Fañanás, Unai Pichón, Enara Urra, Miguel Biurrun y, en la producción en euskera, Asier Burguete . El nuevo montaje de Tdiferencia tiene como finalidad atraer al público joven al patio de butacas. Y, por eso también, sube a la juventud al escenario. 53X muestra el día a día de cinco adolescentes. Sus inseguridades, sus descubrimientos, miedos e ilusiones. Se sirve de su estética y su lenguaje, combina la comedia y el drama y habla de amor, ausencia, presión social, violencia y sexo. Además, la obra se sirve de los recursos multimedia para determinar el desenlace de la historia. “ El público decide qué pasa en escena y según esa decisión la obra seguirá hacia un camino o hacia otro. Creemos que lo que quieren es vivir una experiencia y se la queremos dar. Por eso va a haber móviles en escena ”, explica Redin. Así, en un momento de la función el público tendrá que usar su móvil para votar cómo quiere que transcurra la historia de los personajes de 53X. Si desea que Sara pierda la virginidad antes de terminar el curso, Telmo llegue a intimar con Yasid o Ane retome sus estudios.












