¿Qué sería del teatro sin el público?
Iciar Irurtia Orzaiz
Sin él, no tendría sentido. Sería como un jardín sin flores o un río sin agua. El teatro sin el público carecería de sentido. Dejaría de ser un arte vivo para convertirse en un ensayo eterno. En una sucesión de gestos cautivos, miradas perdidas y palabras mudas. Sin alma, sin vida, sin emoción. Porque el teatro no se realiza si no es con el patio de butacas. Con sus aplausos, sus silencios y sus carcajadas. Con las miradas acuosas, el gesto contenido, las manos agitadas y las ovaciones de un público que hace suya la historia que se cuenta sobre las tablas, la completa y la hace eterna.
Porque, ¿qué es el teatro? El teatro es una de las manifestaciones artísticas más antiguas de la humanidad. Es un arte vivo, que sucede en un espacio y en un tiempo concretos y que se caracteriza, además, porque precisa del encuentro entre los actores y las actrices y del público que observa, para que se haga realidad.
El teatro nació en la Antigua Grecia, allá por el siglo VI a.C., cuando se celebraban fiestas dedicadas al Dios del Vino la fertilidad. Aquellas representaciones reunían a un conjunto de personas sobre el escenario que cantaban e interpretaban himnos religiosos en honor a Dionisio, sin personajes y sin una historia narrada mediante una actuación. En su evolución a la tragedia, el poeta y dramaturgo griego Tespis jugó un papel fundamental porque él fue el primero en separarse de ese conjunto de personas que formaban el coro y adquirir una personalidad individual sobre el escenario. Pero, además, lo hizo con la creación de una nueva identidad –a través de las máscaras- y dio lugar al nacimiento del personaje. Por eso, a Tespis se le conoce como el primer actor de teatro. El nacimiento de la tragedia y la comedia llegó de la mano de autores como Esquilo, Sófocles, Eurípides y Arístofanes, que elevaron el teatro a su máximo esplendor. Fue entonces cuando el público comenzó a tomar protagonismo y pasó de ser un conjunto de personas que observaban a una comunidad que participaba emocionalmente del montaje.
Pero, ¿por qué el público es fundamental en el teatro? El teatro es un espectáculo vivo y cada representación es única. Sujeta a infinidad de variables, la puesta en escena de una misma obra jamás será igual a la siguiente. El espacio, la climatología, el estado anímico de la o el intérprete y el público, sin lugar a dudas, hacen que cada función sea diferente. Porque el teatro “se hace” entre actores, actrices y público . En cada representación, son las personas que ocupan el patio de butacas quienes dan sentido a la obra. Los silencios, las carcajadas, la tensión contenida y los aplausos determinan el ritmo de la escenificación y el público interpreta el montaje teatral de acuerdo a su sentir. El teatro es también un lugar de encuentro en el que varias personas se reúnen para mirar, escuchar, imaginar, experimentar y disfrutar juntas una historia.
¿Qué opinan los profesionales de las artes escénicas?

Maite Redin, (Pamplona 1969). Dramaturga, actriz, directora y productora con una larga trayectoria en el ámbito teatral, especialmente en Navarra. Formada en la ENTNAE es socia de la cooperativa de artes escénicas Tdiferencia . «El teatro sin público no sería; no existe esa posibilidad. Sin público puede existir dramaturgia, ensayo o creación escénica; pero no existe el hecho teatral. El teatro solo ocurre cuando alguien mira y/o escucha y siente».

Maitane Pérez (Pamplona, 1985) es actriz, escritora y narradora. Comenzó su trayectoria profesional en 2009 y desde entonces ha trabajado con Tdiferencia , entre otras compañías. Coprotagoniza junto a la también actriz navarra Eva Azpilikueta la obra teatral En busca del cofre/Altxor kutxaren bila y este año estrenará su secuela Itsas misterioak/ Misterios del mar. «El teatro sin el público sería un sinsentido. El teatro tiene que emocionar, tiene que mover algo en el otro, tiene que activar. Si no, es un simple ensayo; no atraviesa el espacio que comparten público y elenco. El teatro es un acto vivo, y para eso hay que vivirlo desde ambos lados».

Ainhoa Ruiz (Estella, 1982), actriz y gestora cultural con más de quince años de trayectoria en el mundo de las artes escénicas. Socia de Tdiferencia , es autora y protagonista de la nueva producción de la compañía La Brubuja dislexica/Brubuja dislexikoa. «Peter Brook escribió en El espacio vacío, que para que exista teatro tiene que haber un espacio vacío, una persona que pasa y una persona que mira. Así que sin alguien que mire, no hay teatro. Bueno, en realidad sería un hombre que pasa y un hombre que mira pero por fortuna ahora existe el lenguaje inclusivo así que, ¡modernizamos su teoría!».

Eva Azpilikueta.
Actriz, bailarina, educadora social y directora artística. Formada en la ENTNAE, ha trabajado en cine y teatro. Coprotagoniza junto Maitane Pérez la obra teatral producida por Tdiferencia
En busca del cofre/Altxor kutxaren bila
y este año estrenará su secuela Itsas misterioak
/ Misterios del mar. «Un sinsentido. Cuando alguien decide regalarte ese momento… Ahí comienza la magia.
Ahí se encienden las luces. Ese sentir que sucede en el estar junt@s. Ese compartir.
Esos ojos al otro lado que te completan la historia. Esa respiración, las sonrisas y lágrimas. Ese admirar y respeto mutuo.
Esa energía, de diferente color y calor,
en cada encuentro. Ese momento presente
que nunca volverá a darse y que puede cambiar algo o todo o incluso nada. Ese escuchar… Y ese silencio del comenzar
que se rompe con el rugir del aplauso final.
Sin público, la historia no existe».

Mitxel Santamarina (Gernika 1985), actor cantante, monologuista y director teatral. Trabaja con Tdiferencia desde hace más de siete años y ha participado en montajes de la compañía como Casilda entre cartones , Vecinas diversas, vecinas dispersas. «El teatro sin el público no sería teatro… Sería otra cosa: un ensayo. Porque el teatro es la comunión del actor y la actriz con el público. Sin él no hay teatro».












