El teatro, la música y la danza llenaron de arte la VIII edición de Rincones y Recovecos Navarra
Iciar Irurtia Orzaiz
Aún resuenan los últimos aplausos, el eco de las voces del alumnado del Estudio de Canto de Jaione Medina y el repiqueteo de los martillos que acompañaron el montaje y desmontaje de «El Laberint». Porque la octava edición del festival Rincones y Recovecos Navarra ya es historia y los espacios singulares de la Ciudadela de Pamplona, Legaria, Úcar, Tirapu y Fustiñana han recuperado ya el silencio. Ese que se romperá en apenas doce meses, cuando Tdiferencia ponga en marcha la novena edición y el teatro, la danza, el circo y la música los envuelvan de nuevo.
En esta octava edición de Rincones y Recovecos Navarra ha habido teatro, música, danza y calor. Demasiado calor. La canícula fue la protagonista inesperada del festival de 2026 y su azote extremo obligó a modificar escenarios o postergar algunos espectáculos. A pesar de todo, un año más, las artes escénicas triunfaron y el público disfrutó a lo grande de las propuestas artísticas del programa festivalero.
La noche del viernes, 19 de junio, la protagonista fue la juventud de Fustiñana. El Espacio Joven acogió la puesta en escena del espectáculo más joven de Tdiferencia -53X- y el público se identificó con las historias vitales de Sara, Yasid, Telmo, Rowan y Ane. Sonrió y se emocionó y gracias al carácter interactivo de la producción, los y las asistentes determinaron el final de la historia.
El sábado, el festival se trasladó al corazón de Pamplona y llegó también a Tierra Estella. Por la tarde, Zurrunka Teatro acercó su Pulcinella Txio-Txinela hasta Legaria y, a las cinco y media, en la Ciudadela de Pamplona, El Laberint de Itinerània abrió sus puertas frente a la Sala de Armas. En la poterna 6, Bagira-Bagara presentó ¡Qué rosa ni qué lirio! y La gota aventurera de Teatro Arbolé «refrescó» la tarde en una abarrotada Sala de Armas. Asier Burguete llevó la música y la fantasía a una de las arboledas del parque pamplonés con su Sombrerero y Kapelagilearen Abenturak y la compañía tinerfeña Zálatta Teatro presentó en la Sala de Armas Lo que queda de ti y de m í, una coproducción de Zálatta Teatro (Canarias – España) y Laboratorio Escénico Ateneo (Medellín – Colombia). La Brubuja Disléxica paseó por la Ciudadela, el artista pamplonés Javier Aristu mostró su instalación Dantza y la sala de Armas acogió el centenar de carteles que participaron en el Certamen Tdiferencia, para elegir el que anuncie el próximo espectáculo de Tdiferencia: La Brubuja Disléxica.
La muestra de dibujos estuvo abierta desde el jueves y hasta el domingo y los y las visitantes pudieron contemplar los trabajos y votar por su favorito. La tarde del domingo, cerrado ya el período de votaciones, se dio a conocer el nombre de la ganadora: Irantzu Zugasti Alfaro, pamplonesa de diez años y alumna del CP Buztintuxuri. A la fresca de la poterna 6, Teatro del Cuervo instaló la Carpa de Francis y Pájaros Pintados Creación ofreció varias representaciones de La linterna mágica. La jornada dominical contó, de nuevo, con El Laberint y el alumnado del Estudio de Canto de Jaione Medina cerró el festival con un recital de voz, piano y guitarra en la Sala de Armas.












