¿Qué ocurre antes de que se levante el telón?
Iciar Irurtia Orzaiz
Cuando el telón se levanta, se desvela la magia. La historia cobra vida y el público se adentra en el universo paralelo -con duración limitada- nacido de la pluma de un autor o autora teatral y que cobra vida de la mano del elenco artístico. Con una cuidada iluminación y una acertada escenografía. Música, efectos sonoros, elementos de atrezzo y público en el patio de butacas. Pero, ¿qué ocurre antes de que el telón deje el escenario al descubierto? ¿Cómo se monta una obra de teatro? ¿Qué influye en la creación y el montaje de un espectáculo? ¿Quién interviene? En este post, te lo contamos. A pocos días del estreno de La Brubuja disléxica/Brubuja dislexikoa , profesionales de las artes escénicas de Tdiferencia nos cuentan qué sucede detrás del telón…
Tdiferencia exprime al máximo las últimas jornadas de ensayo. En poco más de una semana estrenará su nuevo espectáculo y, por eso, la dedicación al nuevo montaje es casi exclusiva. Definir escenografía, completar el vestuario, fijar posiciones, pulir escenas o ajustar la iluminación son algunos de los trabajos que llenan la agenda de las responsables de esta cooperativa de artes escénicas. Pero, para que todo esto ocurra, primero debe surgir una idea, una historia a la que dar vida. La escritura del texto es el punto de partida de una obra de teatro y el primer paso para montar un espectáculo que se encuentre con el público en el patio de butacas.
Antes de que una historia salte al escenario, el trabajo de creación es largo. Comienza en la intimidad, ante un papel en blanco y concluye sobre el escenario, bajo las órdenes de un equipo técnico y artístico y ante la ovación del público. Maite Redin Orzaiz , dramaturga y socia de Tdiferencia , cuenta en su haber con más de una veintena de obras -para público adulto, infantil, joven y familiar- y explica que, en ocasiones, las ideas surgen ante una imagen sugerente, una estampa cotidiana, una noticia de actualidad o una ajetreada jornada de compras. «Muchas veces yo ya sé de qué quiero hablar, porque hay cosas en mi mundo que me inquietan o me preocupan. Y, ante la angustia de pensar que no puedo hacer nada para solucionarlo, me doy cuenta que, al menos, puedo escribir sobre ello y exponer la situación « , asegura.
Ainhoa Ruiz Aisa acaba de estrenarse como dramaturga y presentará su opera prima el 25 de octubre, en el Espacio Cultural Los Llanos de Estella. La Brubuja disléxica nació de la manera más simple, en una reunión de trabajo. «Recuerdo que hablamos de la manera que tiene Maite -que tiene dislexia- de coger notas, haciendo círculos, ‘brubujas’. Y con la broma surgió La Brubuja disléxica «, rememora Ainhoa, al tiempo que la idea surgió al mismo tiempo que su deseo de escribir una obra teatral y en torno a la conmemoración del Día Internacional de la Dislexia . «La idea concreta surgió en la Ikastola de mis hijos. Hay muchos niños y niñas con dislexia y es un tema que trabajan con mucha naturalidad en clase. Eso me hizo pensar que sería bonito abordarlo también desde el teatro, pero de una manera lúdica, sin convertir la dislexia en un problema. Quería que fuera una aventura divertida y que la dislexia formara parte del personaje y de todo lo que sucede».
ENSAYOS Y ESTRENO
Con el texto ya en la mano, el siguiente paso consiste en montar la obra. Es necesario darle vida a lo plasmado sobre el papel y subirlo al escenario. De eso sabe mucho Maite Redin , que además de dramaturga, es directora y actriz. «Tengo mucha suerte, porque escribo obras de teatro que sé que se van a estrenar y van a llegar al público. Soy una privilegiada y por eso, desde que comienzo la escritura ya estoy pensando en cómo quiero dirigirlo y a dónde lo quiero llevar». Porque es la directora o el director de la obra quien pone en pie la obra de teatro. Interpreta el texto, define el concepto visual y emocional, guía al elenco artístico en la creación de sus personajes y coordina a los equipos técnico -iluminación y sonido- y artístico -escenografía y vestuario- para dar unidad al espectáculo. Así, una vez leído y desglosado el texto, la directora definirá el tono de la obra y comenzará a trabajar en la selección de las personas que darán vida a los personajes.
Con el elenco completado y el tono definido, la dirección comienza a trabajar la puesta en escena. Se marcan los movimientos de los actores y las actrices, sus entradas y sus salidas en el espacio para después comenzar a trabajar las emociones, los diálogos y el ritmo de las escenas. Más adelante toca introducir elementos, ensayar la técnica que acompañará a la interpretación y también el vestuario y el maquillaje que dotará de vida al elenco. La fase final del montaje está cerca y ahora es el momento de realizar un ensayo general con todos los elementos: vestuario, maquillaje, iluminación, música y sonido. Para Tdiferencia , el ensayo general será el 24 de octubre, en el Espacio Cultural Los Llanos, el mismo lugar que acogerá el estreno de La Brubuja disléxica/Brubuja dislexikoa al día siguiente.
Yo necesito estar sola los diez minutos previos a salir al escenario. Que nadie me hable, para poder concentrarme y estar a lo mío
Ainhoa Ruiz, actriz protagonista de «La Brubuja disléxica»
Su autora y protagonista cuenta las horas para saltar al escenario de su ciudad. Entre nerviosa y emocionada, cuenta Ainhoa Ruiz que su tiempo entre bambalinas no transcurre siempre de la misma manera. Su vivencia depende de si la pasa en soledad -cuando protagoniza un monólogo- o en compañía de un equipo, a pesar de que asegura no ser de las actrices «que necesitan calentar o hacer ejercicios de voz en grupo. Yo necesito estar sola los diez minutos previos a salir al escenario. Que nadie me hable, para poder concentrarme y estar a lo mío», cuenta. Explica también que las pruebas de sonido e iluminación son determinantes antes de la representación. «Es fundamental realizar un repaso técnico antes de salir al escenario: determinar dónde me tengo que colocar para estar bien iluminada». Pero, asegura que el rodaje del espectáculo hace mucho más livianos los momentos previos a la apertura del telón. «Cuando ya llevas veinte bolos, los cinco minutos previos son distintos… Mandas un mensaje diciendo que vas a salir al escenario y hasta haces fotos al patio de butacas. Ya se ve la vida de otra manera», confiesa entre carcajadas». Pero, además, si se trata de un estreno o de las primeras representaciones de un espectáculo, a esta soledad se le suman otras rutinas. «Soy muy meticulosa», confiesa y por eso necesita determinar con antelación dónde se colocarán los elementos de atrezzo que utilizará en la representación. «Ahora mismo, para el estreno de La Brubuja disléxica , ya estoy pensando dónde colocaré el agua, la ropa o el casco. Y esa rutina la repetiré el día 25, justo antes de salir al escenario».













