Tdiferencia: el escenario donde el mundo rural se cuenta a sí mismo
Por Haizea Martínez de San Vicente Morán, graduada en Filología Hispánica y Periodismo
La cooperativa navarra formada por cuatro mujeres y con sede en Puente la Reina lleva años demostrando algo que el sector agrario parece redescubrir cada vez que la conoce: que el teatro y la cultura pueden ser herramientas tan útiles para defender el medio rural como una reivindicación sindical o una ley de despoblamiento. Se llama Tdiferencia, y su trabajo junto a UAGN, UAGA, Grupo AN y UCAN dibuja un mapa preciso de los problemas que atraviesan hoy el campo, y de por qué contarlos bien importa tanto como resolverlos.
Todo empezó, en el caso de UAGN , a raíz de los incendios que golpearon varias zonas rurales de Navarra, en 2022. Tdiferencia propuso entonces llevar el teatro a los pueblos afectados, no como gesto simbólico, sino como forma de explicar, a través de juegos y representaciones teatrales, qué suponían aquellos incendios para la agricultura y la ganadería. La idea de fondo era sencilla y potente a la vez: convertir a los agricultores y ganaderos en protagonistas de su propia historia, en lugar de dejar que otros la contaran por ellos.
Aquellos mismos incendios, los que afectaron a la zona de Valdizarbe, empujaron también a Grupo AN a sumarse a la propuesta, aunque con la infancia como destinataria. Así lo cuenta Jaime González , del Departamento de Comunicación de Grupo AN: “La propuesta nos llegó directamente por parte de Maite Redin y nos pareció muy acertada para poder acompañar a la infancia de las zonas afectadas por los incendios, concienciarles sobre los peligros del fuego y sobre cómo actuar en caso de incendio, y sobre la importancia de cuidar el medio ambiente”, explica. La propuesta incluía actividades en pueblos donde el Grupo AN tiene cooperativas socias, y el teatro se convirtió, de nuevo, en el idioma más eficaz para llegar a un público muy concreto: “Nos pareció una manera excelente de llegar a los niños y niñas: enseñarles a través del teatro y del juego, de una manera lúdica y edificante. Es el lenguaje que emplean y como mejor se entienden”, añade González, que subraya que aquellas actividades servían también “para ensalzar los valores cooperativos y para divulgar la labor de quienes trabajan en el campo”, de modo que encajaban, dice, “perfectamente” con los valores de la empresa.
La propuesta nos llegó directamente por parte de Maite Redin y nos pareció muy acertada para poder acompañar a la infancia de las zonas afectadas por los incendios, concienciarles sobre los peligros del fuego y sobre cómo actuar en caso de incendio, y sobre la importancia de cuidar el medio ambiente
Jaime González, Comunicación Grupo AN
Esa misma confianza en el teatro como herramienta de transformación la comparte Esther Burgui, presidenta de UCAN (Unión de Cooperativas Agroalimentarias de Navarra), que ha trabajado con Tdiferencia cuestiones como la prevención de incendios, la igualdad o el papel de la mujer. “La apuesta por Tdiferencia responde a la firme convicción de que el teatro es una de las herramientas más potentes para transformar, educar y cohesionar nuestras comunidades rurales”, explica Burgui, para quien conceptos como la igualdad de oportunidades o el liderazgo de las mujeres en el medio rural necesitaban “ir más allá de los formatos tradicionales”: “El teatro emociona, apela a la empatía y hace que los mensajes calen profundamente en vecinos de todas las edades”. Burgui añade además una razón muy concreta para elegir a esta compañía y no a otra: “Tdiferencia es también una cooperativa. Compartimos la misma visión sobre el trabajo en equipo, la economía social y el valor de priorizar el impacto social sobre el mero beneficio económico”.
Ese gesto cobra todo su sentido cuando se escucha a Félix Bariáin , presidente de UAGN , viticultor, cerealista y con años de experiencia como alcalde de su pueblo. Para él, el problema del despoblamiento no se resuelve con discursos de temporada: “No sirven de nada los eslóganes de verano que oímos, que hay que abandonar el medio rural por los incendios. Es un mantra que lo venimos escuchando todo el verano, pero que cuando se termina septiembre se ha olvidado todo”. Bariáin sitúa el verdadero valor de una propuesta como la de Tdiferencia justo ahí, en sostener la actividad cuando nadie mira: “El pueblo se mantiene desde el 15 de septiembre también hasta el 15 de junio”. Llevar el teatro a un pueblo pequeño no es, en ese sentido, un gesto amable de fin de semana, sino una manera de demostrar que se puede apostar por el medio rural durante todo el año, precisamente porque “es muy difícil que alguien apueste por hacer cualquier tipo de iniciativa en el medio rural, porque no hay presupuesto, porque desde la Administración no se valora en absoluto” dice el presidente de UAGN .
Esa preocupación por sostener servicios y vida cultural en los pueblos es, precisamente, lo que llevó a Grupo AN a implicarse con una compañía ajena al sector agroalimentario. “Es fundamental, ya que todas las cooperativas socias que forman parte del Grupo AN se encuentran en pueblos, en zonas rurales”, apunta Jaime González. “En muchos casos son la única empresa que está presente en esas localidades, y creemos imprescindible que esas zonas cuenten con servicios y actividades que las convierta en más atractivas para que quienes han nacido allí no se vayan a otros lugares, y para atraer a otras personas”.
La apuesta por Tdiferencia responde a la firme convicción de que el teatro es una de las herramientas más potentes para transformar, educar y cohesionar nuestras comunidades rurales
Esther Burgui, presidenta de UCAN
Esa misma urgencia por construir un relato distinto del campo aparece, con otras palabras, en boca de Elena Basterra, presidenta de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Álava (UAGA). Basterra denuncia la persistencia de un estereotipo que el sector arrastra desde hace generaciones: “Antes teníamos la fama del que no valía para estudiar y se quedaba en casa a trabajar.” Un relato que, insiste, ya no se corresponde con una realidad mucho más formada y profesional, pero que sigue circulando porque, admite, “nuestro día a día muchas veces nos come” y apenas queda margen para sustituirlo por otro. Ahí es exactamente donde el trabajo de Tdiferencia resulta más valioso: no como un adorno cultural, sino como la herramienta capaz de construir, desde fuera de la explotación y de la Administración, el relato que dentro no siempre hay tiempo de contar.
Esther Burgui describe ese mismo mecanismo desde UCAN , casi como una explicación técnica de por qué funciona: “En primer lugar, humaniza por completo el relato al poner rostro, voz y emociones a las personas que trabajan la tierra y cuidan del ganado, transformando simples cifras sobre producción o despoblación en historias de vida y esfuerzo con las que cualquiera puede conectar”. Y va más allá al comparar su eficacia con la de otros formatos: “La transmisión de información a través del arte y el humor penetra de forma profunda en la memoria del espectador, superando con creces la eficacia de una campaña publicitaria tradicional”. Para Burgui, el teatro es también “una herramienta extraordinaria para romper estereotipos antiguos”, mostrando “un sector primario moderno e innovador donde la sostenibilidad y el liderazgo femenino son pilares fundamentales para el futuro de nuestros pueblos”.
Si una mujer cree en ella misma, lo cuenta, lo hace público, es la manera que puede inspirar a otras mujeres. La única manera de hacer visible nuestro sector es contándolo.
Susana Villanueva, directora de Comunicación de UAGN
Ese relato tiene, además, un protagonismo muy marcado: el de las mujeres. Susana Villanueva , Directora de comunicación de UAGN , lo vive en primera persona en su trabajo de comunicación, cuando intenta que agricultoras y ganaderas salgan en los medios: “Muchas veces se piensa que porque no te subes al tractor la labor de gestión es menos importante, cuando no es así”. Basterra describe exactamente el mismo fenómeno desde Álava: “Parece que como que no te subes a un tractor, no eres ni agricultora ni ganadera, pero es que lo que es la gestión y la burocracia dentro de una explotación, ahora mismo, es muchísimo. Es un 50% de lo que es la explotación o incluso más”. Son las mismas mujeres que durante décadas trabajaron sin titularidad ni reconocimiento -“la mujer siempre ha estado en casa, cuidando de los animales, haciendo la transformación del producto, ayudando en la explotación. Siempre ha estado”, recuerda Basterra- y que hoy siguen quedando fuera del relato dominante sobre lo que es “el campo”.
Tdiferencia , cooperativa gestionada íntegramente por mujeres, lleva ese problema directamente al escenario. Con obras como La teoría de Sophie Germain [C1] -la historia de una matemática obligada a disfrazarse de hombre para poder ejercer la ciencia-, construye relatos que devuelven protagonismo a quienes el sistema ha mantenido en segundo plano. Villanueva lo resume con una convicción que no admite matices: “Si una mujer cree en ella misma, lo cuenta, lo hace público, es la manera que puede inspirar a otras mujeres. La única manera de hacer visible nuestro sector es contándolo.”
Esa obra ha llegado también a las aulas de la mano de UCAN , dentro de un trabajo conjunto con Tdiferencia . Para Esther Burgui , llevar la historia de Sophie Germain a las aulas no es un gesto anecdótico: “El futuro del sector agrario pasa de forma inevitable por la innovación, la ciencia y la igualdad de oportunidades”, y considera que “inspirar a las estudiantes mediante referentes como la matemática Sophie Germain ayuda a derribar sesgos de género y a preparar a las futuras líderes del ámbito rural”. Burgui encuentra, además, paralelismos directos entre aquella historia y el presente del sector: “Hay sectores que tradicionalmente han contado con mayor presencia masculina como la ciencia, la ingeniería o la agricultura y la ganadería, donde las mujeres sentimos a veces que debemos realizar un esfuerzo extra para validar nuestra profesionalidad”, admite, aunque insiste en que “todavía quedan retos por superar en materia de conciliación y visibilidad”. Ella misma es, desde 2023, la primera mujer que preside UCAN , y no duda de lo que eso significa para las más jóvenes: “Contar con referentes femeninos visibles es imprescindible, porque lo que no se ve, difícilmente se puede imaginar ni elegir como camino de vida”. “Cuando una niña o una joven ve a otras mujeres liderando cooperativas, gestionando explotaciones agrarias o investigando en laboratorios, comprende de forma natural que esas profesiones también son para ella, sin que el género suponga un límite a sus aspiraciones”, añade. Preguntada por lo que le hubiera gustado escuchar cuando empezaba a asumir responsabilidades dentro del cooperativismo, su respuesta resulta casi tan sencilla como reveladora: “Lo que me hubiera gustado que me dijeran es lo que realmente me dijeron: eres capaz, te apoyamos. Para mí es lo más importante, ese respaldo, apoyo y reconocimiento”.
Es muy difícil que alguien apueste por hacer cualquier tipo de iniciativa cultural en el medio rural, porque no hay presupuesto, porque desde la Administración no se valora en absoluto
Félix Bariain, presidente de UAGN
El mismo principio se aplica a otro problema que Basterra señala con particular dureza: la invisibilidad de las explotaciones pequeñas, muchas de ellas llevadas por mujeres, frente a un modelo agrario que solo premia el tamaño. “Las mujeres suelen tener explotaciones más pequeñitas, con igual más rendimiento económico que las grandes, en su mayoría llevadas por hombres, y tampoco se les tiene en cuenta, por ejemplo en la PAC”. Tdiferencia trabaja precisamente desde esa escala: pueblos de un centenar de habitantes y un patrimonio que nadie más programa para contar historias que su tamaño no las hace menos valiosas. Dar protagonismo cultural a lo pequeño es, de algún modo, la otra cara de reivindicar que una explotación pequeña puede ser tan legítima como una grande.
Basterra reserva, además, su crítica más afilada para un fenómeno que distorsiona precisamente el tipo de relato que el campo necesita: la romantización del mundo rural en redes sociales. “Ese influencer está cobrando porque tenga visualizaciones y tiene que poner las cosas idílicas. Yo creo que tenemos que ser todos un poquito coherentes y ver que lo que sale en redes el 90% no es real”. Frente a ese idilio vacío, el teatro que Tdiferencia lleva a los pueblos ofrece justamente lo contrario: procesos reales -incendios, explotaciones, oficios- explicados desde dentro, con los propios agricultores y ganaderos como protagonistas, no como decorado de postal.
El cooperativismo, insiste Villanueva, no es una fórmula neutra en todo esto: es la condición que hace posible que ese relato exista. “Apostamos mucho por el cooperativismo, y sobre todo en las zonas rurales, porque es la única manera también de poder trabajar por obtener unos buenos precios, por crear pueblo, por mantener las zonas rurales”. Es la misma lógica, trasladada al arte, que sostiene a Tdiferencia : una cooperativa pequeña que, precisamente por serlo, entiende mejor que nadie lo que cuesta sacar algo adelante en un pueblo. Bariáin lo cierra desde su experiencia como alcalde, con una defensa de quienes sostienen el mundo rural desde dentro, sin cargos ni reconocimiento: “Somos gente del pueblo que se esmera porque el pueblo esté bien”. Y advierte de lo que está en juego si ese modelo se apaga: “El día que se acaba el modelo rural, hay un problema. Y muy gordo”.
Desde Grupo AN , Jaime González llega a la misma conclusión por el camino del cooperativismo compartido: “Compartir los valores que tiene el cooperativismo, buscando la colaboración, la mejora en común, y haciéndolo desde la economía social, facilita mucho el entendimiento” entre organizaciones tan distintas como una cooperativa agroalimentaria y una compañía de teatro. Y, preguntado por el papel que compañías como Tdiferencia pueden desempeñar en el futuro, González apunta a algo muy concreto: “Actividades como la propuesta en 2022 sirven para visibilizar algunos de esos retos, tanto para quienes viven en esos pueblos como para el resto de la población. Una buena programación, que cuente con apoyo suficiente, puede ayudar a afrontar esos retos”.
Esa apuesta por el futuro tiene, en UCAN , un ejemplo muy reciente y muy concreto: Tdiferencia , a través del programa de Conservación del Patrimonio Rural de la Universidad de Navarra , ha formado este verano en prácticas extracurriculares a una joven recién graduada en Periodismo y Filología Hispánica que quiere especializarse en comunicación agroalimentaria y que ha decidido seguir viviendo en su entorno rural. A Esther Burgui l a iniciativa le parece “extraordinaria y completamente necesaria para el futuro de Navarra”, porque demuestra que el medio rural “no solo es un lugar con historia y tradición, sino también un espacio lleno de oportunidades profesionales de presente y de futuro para el talento joven”. “Necesitamos más que nunca comunicadoras preparadas que sepan trasladar a la sociedad, con rigor y sensibilidad, el enorme valor que tiene lo que producimos en nuestros pueblos”, añade, antes de resumir lo que significa para ella, como presidenta y como mujer del campo, ver a esas jóvenes elegir quedarse: “Su empuje, su talento y su compromiso son la mejor garantía para que nuestros pueblos sigan vivos, innovadores y con un futuro lleno de posibilidades”.
Lo que conecta a UAGN, UAGA, Grupo AN, UCAN y Tdiferencia , más allá de la geografía o de las siglas, es esa misma convicción: que el mundo rural no se defiende solo con inversión o con normativa, sino también con relato. Villanueva, Bariáin, Basterra, González y Burgui describen, cada uno desde su lugar, las mismas grietas, y en todas ellas Tdiferencia ha demostrado, con un escenario y cuatro mujeres al frente, que hay una manera de responder: contar el campo con quienes lo viven, no sobre ellos.













